CRIAR, TODA UNA AVENTURA

 

Que si, que si, que está claro, que quien se enfrasca a criar perros, es porque quiere, nadie le obliga y no tiene porqué hacerlo, entonces ¿porqué nos metemos en semejante lío?, ¿porqué cargarnos una responsabilidad así?. Esto me lo han preguntado, tanto amigos como familiares, que de repente han visto como en dos años hemos pasado de nuestra admiración e ilusión por los Cockers, a seleccionar y criar, teniendo como objetivo, lograr ejemplares que cumplan fielmente con el standard de la raza, y sobre todo, por afición y amor al Cocker, y esto es así, aunque pueda parecer una exageración, pero los criadores veteranos bien lo saben.
Procuro ser bastante previsor y cuando inicio un proyecto me gusta dejar pocas cosas a la improvisación, así que, cuando nos decidimos a criar, hice una memoria de todo lo necesario, y supe inmediatamente que la aventura me iba a suponer un esfuerzo economico que nunca recuperaría en su totalidad, viajes,telefono, veterinario, medicamentos, documentación, etc. A pesar de ello, decidimos seguir adelante, y todo fué según lo previsto, salvo que el presupuesto economico quedó algo corto. Sin embargo, si que hubo algo que no pudimos ni supimos cuantificar, y es el enorme cariño que se les toma a los cachorritos, y ese cariño se traduce en tiempo que se les dedica, horas de sueño los primeros días vigilando su bienestar, ayudando a la madre, apoyando con biberones cuando es necesario, observando su desarrollo, y hasta (¡Dios quien me lo iba a decir!), escogiendo en el supermercado que tetinas serán mejores o que empapadores son mas convenientes.Ahora admiro con vehemencia, a esos criadores que durante años, después de su trabajo, dedican su tiempo y parte de su vida a esta afición, tan abnegada y tan poco valorada.
Pronto los cachorros abandonarán nuestra casa, para ir a otras que les proporcionarán igualmente atenciones y cuidados, y nosotros quedaremos con la madre, atendiendola como siempre, con la nostalgia de nuestros pequeños cockers, y la tristeza de no tenerlos, pero con la impagable satisfacción de haber criado unos buenos ejemplares, a los que se les ha proporcionado en la primera etapa de su vida, los ingredientes necesarios para desarrollar un buen caracter, basados en el cariño y la metodología, y que sin duda, aportarán sociabilidad y equilibrio en su vida futura.

¿Y después?, ¿Que haremos?, pués es fácil de adivinar, cuando pase un año, nos quedaremos mirandonos y nos diremos : "Que,¿nos metemos otra vez a la aventura?
 

Enrique Beses. 
Enero 2005